EL JARDÍN DE NANETTE (Capítulo 2)

EL JARDÍN DE

NANETTE

(Capítulo 2)

(Última parte)

Se descubrió un mágico lugar, parecía salido de un cuento, entre las ruinas habían florecido, la vida, el color, la alegría, ¡un éxtasis visual, danzaba ante mis ojos!

Alguien me invitó a entrar y al traspasar el umbral, vi aún más, un mágico y hermoso lugar, lleno de flores, fuentes, plantas, parecía otro mundo.
Un señor de saco y corbata, preguntaba en voz alta, -¿quién es Josefina?
-¡Yo! le respondí.
Se me acercó diciéndome,
-Soy el escribano de madame Nanette!!

-Mucho gusto, le saludé.

-El gusto es mío.

-Ella, Madame Nanette, dijo él, -dejó esta carta para Usted, léala y luego responderé todas sus preguntas.

Abrí la carta, que comenzaba diciendo…

”Querida Josefina, he podido observar en este tiempo, que tú tienes un alma muy pura, mientras los demás se rieron siempre de mi rostro ajado, curtido, sufriente, del cual soy consciente, tu nunca lo hiciste, nunca te burlaste.
Quiero contarte brevemente mi historia, hace poco tiempo mi esposo falleció, él era un hombre muy bueno y apuesto, supo amarme muchísimo a pesar de mi simplicidad, amaba las plantas y él había vivido en este pueblo cuando era chico, luego sus padres lo llevaron a vivir a Francia, al poco tiempo volvió a este lugar a reencontrarse con sus amigos de la infancia, formaron un grupo musical, y por aquellas cosas del destino inexplicable, en mis épocas como incipiente pintora, fui invitada a participar en una muestra de arte que se celebraría en éste pueblo, en conmemoración de sus 150 años de existencia, en el cual participarían grupos musicales, y dentro de esos invitados estuvo el grupo de música de quién luego fuera el gran amor de mi vida, fue así que yo terminé casándome con alguien que vivía en éste, aún hermoso lugar,  pero antes de morir me hizo prometer que vendría aquí para crear un “Museo de Arte Botánico” y de esa manera nuestro amor jamás moriría, cosa que ya he cumplido, también tuve una hija con él, llamada Joséphine, que también murió muy joven, ahora te nombro a ti,  heredera y cuidadora de éste jardín, porque supiste ver más allá de mi fealdad sin prejuzgar, yo siento mucho dolor en mi alma, por la partida de mi querido Antoine, y por la pérdida de mi querida hija, pero he podido canalizarlo en gran parte, gracias a saber cumplido su deseo.
Éste lugar, será un centro de arte, ya que su techo es transparente, y podrán convivir hermosas flores y plantas, con algunos cuadros que yo he dejado, símbolo de un amor que jamás morirá, he conservado la fachada como él me lo pidió, me pidió que buscara una casa en ruinas bien fea, para demostrarle al mundo que toda fealdad, esconde belleza, y más aún las almas, yo debo partir, he de retornar a Francia”.

¡Dios te bendiga Josefina! ¡Dios te bendiga hija mía!
Nanette
P.D. ¿Podrías llamar a este bello lugar, “El Jardín de Nanette”?

He de confesar, se me escaparon las lágrimas, como hoy al recordarlo y no he podido evitarlo.
Recuerdo que había quedado un buen rato mirando la carta entre mis manos, cuando la voz del señor escribano, me trajo a la realidad.
-¿Desea saber algo más Mademoselle?, me preguntó él, extendiéndome un pañuelo para secar mis lágrimas.
-¡Sí!, le contesté.
-¿Porqué se fue ella, Madame Nanette?
-Tiene una enfermedad incurable, le queda muy poco tiempo de vida, y utilizó sus últimos esfuerzos, para realizar esta obra,  me contestó él,
-También me pidió que le diera otra cosa, estiró sus manos y me dio algo que parecía ser un cuadro, cuando lo descubrí, vi que era ella, Nanette, con alguien abrazada, sin duda su gran amor, Antoine.
No pude evitar que las lágrimas corrieran por mi rostro, por algunos instantes salí de la realidad circundante y sin quererlo, imágenes y sonidos comenzaron a parpadear en mi memoria, como flashes, ¿sería posible que fuesen recuerdos de otra época?
Quizás ya los había conocido antes, o quizás Antoine, había estado conectado conmigo en alguna vida anterior, de una forma absolutamente profunda y sentida, ya que al contemplar su foto, las lágrimas salían de mis ojos sin consuelo, sentí un sentimiento inexplicable, como si fuese el recuerdo de un gran amor, y sólo pude abrazar el cuadro con toda la fuerza que tuve en aquel momento.
-Madame Nanette, me pidió que usted Josefina, le busque un lindo lugar entre estas plantas a este cuadro, dijo el escribano.
Ya no pude más, rompí a llorar sin consuelo nuevamente, aquella vez y ahora al recordarlo.
Sin duda todas esas experiencias, el encuentro con Nanette, el cuadro, mis imágenes mentales, todo sin duda tenían algo que ver conmigo, pero no de este tiempo quizás, tuve la certera impresión al contemplar el cuadro, que viví un déjà vu.

Los días sucesivos, me dedique a recopilar información de los amigos y familiares de Antoine, y me lleve una gran sorpresa al enterarme que uno de sus amigos aun estaba vivo, y vivía precisamente en el pueblo.
Recuerdo que al pasar los días e irme recuperando de todas esas emociones incomprensibles, decidí visitar a uno de los mejores amigos de Antoine, el señor se llamaba Adriano, sin duda Nanette, lo habría visitado antes que yo.
Adriano vivía en una casita muy modesta, al final de la calle principal, ya lindera con el monte virgen del pueblo, un lugar apacible, muy cerca de la corriente del Riachuelo, era una especie de casa de salud, donde todos los ancianitos solos iban a esperar el final de sus días, el lugar se llamaba “VILLA URQUIZA”, al entrar, me pareció muy limpio y cómodo el lugar.
Yo estaba muy nerviosa, y movilizada por los extraños sentimientos que me habían perseguido desde que viera el retrato de Antoine, no sabía si el señor Adriano, me recibiría, ya que tenía 95 años.
De inmediato, apareció en la salita un ancianito encorvado caminando con mucha dificultad, ayudado por una asistente del lugar, con cuidado lo acomodó en el sillón, y diciéndome -¡háblele fuerte, es sordo! se retiró dejando al anciano solo conmigo.
Luego de un silencio bastante prolongado, en que los dos nos estuvimos contemplando,
sorpresivamente Adriano, se mostró visiblemente emocionado, diciendo.
-¿Eres tu Joséphine? ¡Has regresado!
De inmediato un escalofrío recorrió mi cuerpo, ¡como pudo ser! ¿como Adriano sabía mi nombre? yo me llamaba Josefina, pero él pronunciaba la traducción de mi nombre en francés, recordé lo que me había contado Nanette, que siendo argentinos, Adriano y Antoine, tenían nombres franceses, porque ambos provenían de antiguas colonias francesas que se habían afincado en la zona.
-¿Como dice? le pregunté a Adriano,
-¿Como sabe mi nombre, Sr?
-¡Eres tu, me dijo él, eres el gran amor de Antonhy!
-¡Pero el gran amor de Antoine fue una señora francesa llamada Nanette!, le respondí,

Anthony, Antoine, en verdad estaba confundida…
-¿no lo visitó a usted aquí?
-Si!, dijo el,
-creo recordar que alguien llamado así hace poco me visitó y me trajo fotos, de Antoine, ¡pero eres tú, volviste Joséphine!
Me quedé callada, sin duda el señor Adriano tenía Alzheimer o algo parecido, y confundía situaciones , hechos y personas, pero igual me impresionó como coincidió con mi nombre.
Hizo fuerza para pararse, a lo que me apresuré a ayudarle, cuando estuvimos próximos, me miró largamente, abrazándome, lloraba, diciendo -¡Joséphine has vuelto, has vuelto!
-María gritó…..María ven!!!
De inmediato se hizo presente en el  lugar la asistente del señor Adriano.
-¡María, tráeme de mi habitación, un cofre que está sobre la cómoda!
-¡Por favor hija mía!
-¡Ve rápido que me faltan las fuerzas!
-¡Estoy muy emocionado con la presencia de Joséphine!

A los minutos, volvió María trayendo un cofre, parecía muy antiguo.
Adriano se había sentado nuevamente, y parecía muy nervioso,
Tomó con sus manos tembleques el cofre, mirando hacia todos lados antes de abrirlo, como si resguardara un gran secreto, ahora parecía sonreír.
Sacó algunos papeles amarillentos y luego comenzaron a aparecer antiguas fotos,
-¡mira! dijo él, ¡aquí están mis amigos de toda la vida!,
-¡aquí están Willy, Antoine, Marcel!, nosotros éramos músicos, y nos divertíamos mucho, pertenecíamos a una hermandad mucho más fuerte que los lazos humanos, veíamos el mundo, con una visión que trascendía lo existencialista, nos desintegrábamos  para unificarnos con el todo, y cantábamos alabanzas y sonidos primordiales, aquellos más allá de toda comprensión,
Conocimos muchos amores en nuestra vida, ser músicos nos conectó con lo más sublime, la expansión de la conciencia, y de las fronteras, estábamos más allá de la obscuridad y de la luz, así fue que conocimos nuestros amores, tuvimos hijos, pero nuestras vidas serían marcadas por la tragedia, toda la luz que algún día alcanzamos, un día se apagó.
El anciano Adriano lloraba, yo no sabía si seguir sentada allí tratando de consolarle, temía por sus emociones siendo tan mayor, recordar tanta angustia no sabía si le sentaría bien.
Decidí marcharme,
-¡debo irme, le dije al anciano!, levantándome abruptamente, ¡otro día volveré!
-¡No! dijo él,
-¡no puedes irte Joséphine!, otro día puedo no estar aquí, ¡debes saber la verdad!
-¡Soy tú única oportunidad! ¡Por favor no te vayas! Suplicó él.
-¡Está bien! dije, -¡me quedaré!

El anciano respiró aliviado, y se acomodó en su sillón, visiblemente más tranquilo.
Todos nosotros, experimentamos el amor de manera diferente, pero Antoine y yo, conocimos esos grandes amores que te marcan la vida, que no puedes respirar si no los tienes, porque se convierten en tu aire, porque son tu luz, porque nublan la mente y paralizan tus sentidos, amores que a veces son efímeros, y otras veces perduran en el tiempo, pero una extraña voz te susurra en el oído, que esa vez será única en tu vida.
Y así nuestros amores lo fueron para nosotros, Antoine conoció a alguien extraordinario, alguien que quizás no era tan hermosa, pero tenía mágicos dones, y una alma llena de luz, a ella le gustaba mucho nuestro grupo y no tardó en hacerse amiga de mi pareja, fuimos muy felices y compinches los cuatro, luego llegaron los hijos, seres extraordinarios, eran muy locos, libres, existencialistas, soñadores, se parecían mucho entre ellos, mi Hijo se llamaba Anthony, y la hija de Antoine, Joséphine…creo que se amaban mucho, ¡siempre estaban juntos! Y si mal no recuerdo, ¡habían hecho un juramento de jamás separarse!
Viajamos a Francia, todo el grupo, quisimos visitar nuestras raíces, aprovechando que fuimos invitados a tocar nuestra música en un pueblo rural, perdido entre montañas, venían nuestros hijos también, lo recuerdo como si fuera hoy, para aquellas fechas, dijo él, creo que Joséphine tenía 15 y Anthony 21, recorríamos la carretera hacia las montañas, cuando en una curva el camión que nos transportaba pinchó una rueda, volcamos, y Joséphine y Antonhy salieron despedidos, no se pudo hacer nada por ellos. El camión se envolvió en llamas, muy rápidamente, nosotros nos salvamos de milagro, pero nuestros hijos no corrieron la misma suerte.
-¡Oh mi dios! ¡Cuanto lo siento!
No pude evitar abrazarle.
-¡Gracias hija mía!
Sentí un cariño muy fuerte hacia aquel anciano, y en verdad comencé a angustiarme, recordé las imágenes del cuadro que me había mostrado el escribano de Nanette y como me había afectado, y también las imágenes que como flashes, habían acudido a mi mente en aquel momento!!
¡Otras vidas! ¿Sería eso posible?

-Nuestras vidas ya no pudieron ser, continuó contándome Adriano, nos refugiamos en la música pero ya nada fue igual, aquella pérdida nos marcó para siempre, y el dolor se instaló en lo profundo de nuestro corazón, terminó diciendo Adriano.
Antoine y Nanette continuaron sus vidas, se quedaron a vivir en Francia, el resto del grupo volvió a la Argentina, el anciano continuaba hablando,
-¡pero tú Joséphine, has vuelto! exclamó insistiendo
-¡Mira esta foto que conservo de nuestros años, aquí estábamos todo el grupo, incluidos Anthony y Joséphine! ¡Y también estaba Nanette!
Extendí mi mano temblorosa, no sabiendo que luego de contemplar esa foto mi vida cambiaría para siempre, cerré mis ojos y los abrí, al instante el mundo cayó, como una tempestad, barriendo todo a su alcance, miré una por una, a las personas de la foto, y me detuve sin respiración, al verme retratada en aquella antigua foto.
Recuerdo que perdí el conocimiento, no se cuanto pasó hasta que volví en mi.
La asistente María, estaba observándome.
-Se ha desmayado dijo ella, las pulsaciones le bajaron, temimos por usted, pero tenemos un médico de continuo aquí y le atendió inmediatamente.
-¡Hoy es un día terrible, ignoro que sucedió! Exclamó María -¡Lo lamento mucho! dijo ella, mirándome con pena.

-¿Donde está el señor Adriano?? Pregunté
-El señor Adriano, ha fallecido, está en su cuarto, siendo su muerte verificada por nuestro médico, en minutos llegará la morgue para llevarse el cuerpo.
Adriano no tiene familia por lo que sabemos, esta foto estaba tirada en el piso y el cofre con sus cosas desparramadas también, se ve que luego de que usted se desmayó, el hizo un paro cardíaco, ¡muy triste todo en verdad! ¿Usted desea conservar el cofre, las cosas que habían en él, y sus efectos personales? -¡sino las donaremos!, dijo María.

-¡Si por supuesto! le dije, -¡con gusto!
-En verdad el señor Adriano, estuvo extremadamente contento cuando supo que usted, Joséphine había regresado…¿pero que edad tiene usted? Me preguntó María
-¡Yo tengo 19 años!
-¡Es usted muy joven!, es extraño ¿de donde la conocía?
Sentí un escalofrío, y sosteniendo la foto entre mis manos, la apretó contra mi pecho, contestándole,

-¡Soy hija de un gran y querido amigo suyo!, mientras las lágrimas corrían nuevamente por mi rostro.
MI vida nunca volvió a ser igual después de eso, quién podría, con la certeza de una reencarnación, y Anthony, seguro que estaba en alguna parte del mundo esperando encontrarse conmigo, ¡y si! ¡es que yo había recordado todo!…Anthony, hijo de Adriano, y yo, nos habíamos amado en otras vidas.
Gracias a Nanette, había conocido a mi padre en la otra vida,  aunque más no fuera en foto, Antoine, había sido sin duda mi padre y Nanette, mi madre en la  otra vida, o sea en esta vida, vida que se vio truncada para siempre, antes de tiempo, por un accidente, y ahora por una ¡irrebatible verdad!

Realmente me había dado cuenta de lo que había sentido al ver a Nanette ¡Ella era mi madre! Y ahora se había ido, quizás no quiso que yo la viese morir. ¡Cuánto hubiera necesitado abrazar a mi madre!

Aún hoy sigo viviendo en ese pueblo, aún hoy sigo viniendo al mismo club, que es éste bar, pagué mi café, y me dispuse a salir caminando calle abajo, hacia “El jardín de Nanette”.
Al salir del bar, sumida en mis pensamientos, tropecé con alguien y caí al suelo.

Un hombre de extraña y profunda mirada, me ayudó a levantarme.
-Disculpa dijo él, saliste apresuradamente, ¿te lastimaste?
-No respondí
Pero supe al mirarlo de cerca, que mi vida desde ese momento cambiaría, bastó cruzarme, con la profunda mirada de ese absoluto desconocido, para saber que alguien muy querido por fin, había llegado a casa.
-¿Como te llamas?
-¡Josefina! -respondí
-¿Y tu?
-¡Antonio! -contestó él

<Sin duda, el destino, causalidad o como se le llame, quiso que Josefina y Antonio reencarnaran en otros cuerpos muy rápidamente y de ésta extraña y única manera, todas las posibilidades  se dieron, exactamente en tiempo y lugar hasta con sus nombres,  para que todos se reencontraran nuevamente, sea en foto, como con su papá Antoine, o en presencia como con su madre Nanette.>

“Dentro de toda obscuridad siempre hay un atisbo de luz, dentro de toda ausencia, siempre queda algo de recuerdo, detrás de toda fealdad, siempre hay algo sumamente bello” “Jamás nada muere, ni la vida, ni el amor, ni el instante, si lo guardas dentro de tu corazón”

-Daniella Bossio-  (Berkanaluz)

D.R.

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EL JARDÍN DE NANETTE

Cuento

“EL JARDÍN DE NANETTE”

“El Jardín de Nanette”, es un pequeño cuento corto, lo publicaré en dos capítulos, para que no sea una carga leerlo.

Esta es una historia que narra sobre las causalidades del destino, de los lazos sentimentales, del amor, y de cómo éste sobrevive a la muerte, de lo inexplicable, y de cómo sin duda, todos nos volvemos a encontrar, con aquellos amores que sacudieron la raíz de nuestras memorias.

BERKANALUZ

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Llovía, apuré el paso, porque de continuar caminando hubiera quedado empapada, decidí entrar al bar que me quedaba de paso.

Sin saberlo aún, ese día, recordaría uno de mis más preciados momentos.
Y no solo uno de los más preciados momentos de mi vida, sino también, el que hizo un antes y un después en mi forma de ver el mundo.

El bar parecía desierto a esa hora quizás por el mal tiempo, se acercó el mozo, el viejo Tino y le pedí el café de siempre, miré hacia la ventana donde corrían como lágrimas las gotas de lluvia, y no supe porqué, pero sentí tristeza.
Estaba tan sumida en mis pensamientos y tristezas, que no me percaté de la cercanía de un chico que estaba todo mojado, pedía dinero a voluntad por unos mensajes que se elegían al azar.
Sentí pena por él, decidí darle una generosa retribución  a cambio de su mensaje.
De pronto, el chico se acercó a mí y me dijo casi en el oído,
– ¡no digas a nadie, pero los mensajes me los dicen los ángeles, y éste me lo dieron especialmente para ti!
Sentí una gran ternura, por ese niño todo mojado, pidiendo dinero en un pueblo olvidado de las manos de Dios,  cuando se retiró, abrí el pequeño papelito escrito a mano, que tenía el siguiente mensaje…

“Dentro de toda obscuridad siempre hay un atisbo de luz, dentro de toda ausencia, siempre queda algo de recuerdo, detrás de toda fealdad, siempre hay algo sumamente bello” “Jamás nada muere, ni la vida, ni el amor, ni el instante, si lo guardas dentro de tu corazón”.

Quedé sorprendida, me pareció un mensaje profundo, parecía ser, que me estaba esperando.
Comencé a recordar algo que había sucedido en mi adolescencia, recordé un lugar, que estaba casi abandonado, los días transcurrían muy lentamente en esa época, nunca sucedía nada extraño o extraordinario en aquél lugar, lo único que hacíamos en aquellos días, era reunirnos las pocas chicas que vivíamos allí, a charlar todas las tardes en el viejo Club del lugar, mucha gente se había ido por la falta de trabajo, habían tenido que emigrar y habían abandonado sus casas, éstas lucían en ruinas, casi derrumbadas, a pesar de eso, el lugar era hermoso, bastante agreste, tenía una antigua iglesia, una plaza llena de árboles, el viejo Club y mucho silencio.
Pero un día ese silencio se vio quebrado por la llegada de un ruidoso camión, yo estaba estudiando para encaminarme en mi vocación elegida, la carrera de veterinaria, ese verano me habían quedado algunas materias pendientes y aprovechaba las tardes, sacrificando mi siesta, para hacerlo.
Me asomé por la ventana, un poco sobresaltada, ya que el ruido provenía del frente de mi casa.
-¿Qué sucederá? pensé, saliendo al jardín.
De inmediato comencé a sentir voces y mucho ruido, intenté ver que sucedía, pero un gran camión tapaba toda la visual, me pareció escuchar la voz de una mujer hablando en francés. El calor era agobiante, no me quedó más remedio que ponerme bajo la sombra de un árbol en el fondo de mi casa.
-¡Luego cuando terminen iré a ver!  me dije a mi misma.
Lo que me intrigó notablemente, es que la casa de enfrente estaba en ruinas. ¿Será que la habían vendido? ¿Será que se mudaban así toda destruida? ¿Qué tipo de personas podrían mudarse a una casa en ruinas? ¿Serían narcotraficantes tal vez? ¿La usarían para guardar la mercancía? Sin duda mi imaginación se había disparado aquella tarde de verano.
Habían pasado tres horas y el camión seguía allí, había tratado de concentrarme para poder estudiar, pero me había sido imposible, decidí  ir a mirar nuevamente a que se debía tanto ruido, vi que bajaban bolsas que parecían tener tierra, y finalmente pude ver que había una mujer francesa, me fijé mejor en ella, y pude ver que estaba bastante desarreglada, miré mejor, y vi, que se veía bastante ajada, con ojeras.

Pero un tiempo después, sabría que su rostro ajado y deteriorado, que se acercaba a la fealdad, no era tal, sino un rostro curtido de sufrimiento, y dolor.

De pronto escuché – ¡Hola señorita! ¿Cómo le va? con un pobre acento español entreverado con francés.
¡Me había visto! solo se me ocurrió esconderme, no creo que haya sido muy correcto, pero el rostro de la “francesa” me había dejado bastante descolocada. Era como haber recibido una descarga eléctrica. No supe porque, pero verla me provocó muchas emociones desencontradas, miedo, dolor, aprensión, tristeza, pero también una alegría infinita.
Así pasaron los días, el camión se había ido, pero había regresado dos veces más, habían puesto chapas delante de la fachada de la destruida casa, para que no viéramos lo que se hacía allí.

Mientras tanto, todas las tardes nos reuníamos con mis amigas en el Club, y el tema era indudablemente hablar de “la francesa”.
Esa tarde estábamos Mónica, Paula y yo, Mónica como siempre nos daba su punto de vista sobre que podría estar haciendo allí “una francesa”
-Fíjense, comenzó a decir- creo que son asesinos y han dejado a “la francesa” como fachada, sin duda matan personas y las entierran allí, es por eso que bajaron palas, bolsas de tierra, plantas para cubrir el terreno, y flores, ¡muchas flores!
-¡Por favor!, la interrumpimos
-tienes una imaginación muy fértil Mónica, le dijimos todas al unísono.
Paula preguntó –¿Alguien se ha acercado a los peones que trabajan allí y les ha hecho preguntas?
En verdad a ninguna se nos había ocurrido esa idea, ya que no conocíamos a los señores que allí trabajaban, esa tarde me comprometí con ellas a ir al lugar y averiguar algo con alguno de ellos.

De pronto, se abrió la puerta del club y entró ella, “la francesa” preguntando si había teléfono, de inmediato mis amigas, comenzaron a cuchichear en voz baja y a reírse, eso no me pareció correcto, ¡ella, de todos modos aún habiendo escuchado la risa de mis amigas, nos miró y nos saludó!
Habiéndole contestado el dueño del Club que allí no había teléfono, se marchó del lugar.

Esa situación de la risa de mis amigas, en verdad me había caído mal, ellas seguían fantaseando sobre las causas que a “la francesa” la habrían traído por aquellas latitudes, pero yo comencé a sentir tristeza, recuerdo que fue una tristeza profunda, sentía un dolor en el pecho, y muchas granas de llorar, por lo que no pude contenerme más y antes que las lágrimas comenzaran a rodar  por mi rostro, saludé a mis amigas y me excusé diciendo que ya era tarde y que tenía sueño.
Salí del club, un poco mareada, y al recibir el aire fresco en mi rostro, pude reanimarme, por lo que caminé las pocas cuadras que me separaban del club hasta mi casa, al llegar, solo deseaba meterme en la cama y dormir, algo muy extraño, realmente.

Al otro día, sobre el  mediodía crucé la calle para hablar con uno de los peones que justo había salido de la casa en ruinas, para comprar su almuerzo, todos los que trabajaban allí, eran bastantes reacios a dejarse ver. Como si resguardasen un terrible secreto.
-Buenos días, le saludé,
-¿Podría usted decirme que van a hacer aquí?
-Me temo que no señorita, me contestó, y siguió su camino.
Cuando ya me iba, salió “la francesa” saludándome
-¡Hola, me llamo Nanette!
-¿Cómo te llamas tú?
-Josefina,  respondí.
-¿Y que deseas saber?, preguntó ella.
Me quedé sorprendida, no sabía que decir, seguro había escuchado la pregunta que le había hecho a su peón.

Al ver que yo no le respondía, me preguntó,
-¿te gustan las flores verdad?,
sin duda había observado mi casa llena de flores.
-Sí, ¡le respondí!
-¡Bien! ¡dentro de poco ya sabrán de que se trata todo esto!, dijo Nanette,
-es un gusto conocerte, Josefina!
Estaba por irme, cuando ella me preguntó
-Te gustaría tomar un té conmigo??
Titubeé un momento, pero luego pensé ¿y porque no?, ya me había acostumbrado a su rostro, creo que fue el primer impacto al mirarla, viéndola bien, tenemos prejuicios con respectos a los cánones de belleza, por ejemplo, siempre creímos que las mujeres francesas eran las mujeres más bellas… y lucían espléndidas.
-Esta bien, le dije
-Que te parece mañana a las 5 en el club?
-¡Si claro Nanette, allí estaré!
-Adios josefina!!
-Adios Nanette!!
Esa noche pude dormir muy poco, no entendía que me pasaba, de pronto me parecía que conocía a Nanette desde siempre, y es más sentía una gran simpatía en mi corazón, y una indescriptible alegría al pensar en reunirme con ella, tenía ganas de contarles a mis amigas, pero no hubieran entendido todos estos nuevos sentimientos que yo estaba experimentando, era como si  Nanette fuese alguien muy cercana a mí.
Por fin conseguí dormir aquella noche, pero ya era muy cerca del amanecer.
Recuerdo que el día transcurrió lentamente, en contra de mis tremendas ganas de que ya fuesen las 5 de la tarde.
Finalmente llegó la hora y salí camino al club.
A la hora señalada estábamos reunidas en el lugar.
Nanette con su puntualidad marcada, ya estaba esperándome, me costaba un poco comprender su diálogo, mezclaba los dos idiomas, y el resultado era bastante confuso.
La tarde fue transcurriendo bastante animada, disfrutábamos del té, pero en ningún momento, se refirió a su motivo de estar en aquél pueblo. Sí, me contó de los familiares y amigos de una persona que tenía que ver con ella, y que habían vivido en ese mismo pueblo, parece ser que Nanette era artista, le gustaba pintar cuadros paisajistas, también me contó de su niñez, de su familia francesa, y de su gran pasión por la botánica, a medida que la tarde avanzaba, Nanette me resultaba tremendamente familiar, de pronto nos quedamos calladas y me preguntó sorpresivamente.
-¿Josefina, crees en la reencarnación?
-Sí,  le dije, pero sin mucho convencimiento.
-Tu sabes he de decirte, comenzó diciendo Nanette, -te pareces extraordinariamente a alguien muy cercana a mi, eres como una gota de agua, es algo sorprendente, ¡juraría que eres tú!
-¿Y que sucedió con ella, pregunté.
-Ella murió, hace muchos años
-¡Oh! ¡lo lamento mucho!

Nanette se quedó callada, una lágrima rodó por su mejilla, creo que ambas sentimos que nuestra conversación terminaba allí, nos levantamos de las sillas, y ella me dijo…

-Te deseo lo mejor Josefina, tú no eres como el resto de los mortales,  descubrirás, sabrás, experimentarás cosas que al resto les está vedado, realmente eres una persona especial, nunca pierdas la fe, sea la que fuere, que tu profesas, tienes que estar atenta a las señales, y nunca flaquees, si eres quién yo pienso debes seguir adelante, si tú estás aquí, tarde o temprano te encontrarás con alguien que también sin duda debe estar por aquí, y ese será el peor y el mejor de tus días, el peor porque descubrirás hechos que te moverán los cimientos de tu vida, y cambiarán por completo el entendimiento de como tu ves y percibes  el mundo y también será el mejor, porque, para cuando un acontecimiento especial suceda, habrás conocido un especial, único y auténtico amor, que habrá trascendido el tiempo y el espacio, buscando dos almas que jamás volverán a separarse!
-¡Adiós Josefina, que los vientos te protejan,  que te cuiden en los mares bravíos!
y sorpresivamente Nannette, ¡me abrazó!

Luego salió de una forma bastante apresurada, dejándome parada en ese lugar, presa de una extraña inmovilidad, yo había comenzado a sentir, que no estaba allí, y todo daba vueltas en mi cabeza.
No se cuanto tiempo estuve allí parada!! Fue imposible saberlo, todo a mi alrededor desapareció y escuché ruidos, llantos desgarradores, comenzó a faltarme la respiración…sentí que mis ojos se estaban dando vuelta, percibía fuego…hasta que de pronto alguien comenzó a golpearme, en el rostro…

-Josefina, Josefina!!!
Despierta por favor!!
-Llamen a un médico!!!
Abrí mis ojos y vi a mi amiga Mónica, me tenía en sus brazos ¡y yo estaba en el piso!
-¿Que sucede? me incorporé de golpe, jadeando.
-¡No sé!, respondió Mónica, visiblemente preocupada,
-te vimos de lejos, estuvimos llamándote, llevabas rato aquí  parada sin hacer nada, luego que “la francesa” se fue de tu lado, estábamos afuera tomando un refresco con nuestras amigas, cuando vimos que tu estabas dentro con ella, habían llegado antes que nosotras de seguro, ya que no las vimos entrar!!

-¡Te desmayaste parece!
-¿Como te sientes ahora Josefina? me preguntó Mónica.
-¡Te acompañaremos hasta tu casa!- dijo Paola, entrando en ese momento con el Dr. del pueblo,
-Hola Josefina, me saludó el Dr. Roque,
-dime que te sucedió,
-¡no se creo que me desmayé!, le respondí
-¿Has tenido algún problema?-  me dijo Paola que estabas hablando con la nueva vecina francesa, y cuando ella se fue, quedaste en un extraño estado, estabas parada mirando un punto fijo, sin moverte, a pesar de que tus amigas te llamaban…me preguntó el Dr.
-¡No lo sé!, tuve algunas imágenes en mi cabeza, y luego no supe más nada, pero al contrario, la conversación con la francesa fue muy agradable, nos despedimos prometiendo volver a vernos.

En ese instante, me di cuenta, que en ningún momento la francesa, se despidió, con la promesa de volver a verme, cosa que llamó mi atención, luego que ella me dijera las últimas y tan enigmáticas palabras, quería volver a verla, preguntarle más cosas, ahora estaba con mucha más ansiedad, parecía que una nueva vida se desplegaba delante de mi, mucho más confusa, una vida, que había sido paralela, pero con quien? ahora yo no lo sabía pero debía preguntarle más a Nanette, esa mujer tan enigmática, que había llegado casualmente a este pueblo…¿casualmente?

Una mañana próxima al último encuentro con Nanette,  escuché un gran bullicio y fui hacia el frente de mi casa, para ver que sucedía.
Vi con mucho asombro, que estaba la prensa, y ¡había mucha gente!
Inmediatamente pensé que habían encontrado algún cuerpo o algo así. ¡Quizás Mónica tenía razón después de todo!
Salí a la calle y por primera vez vi la fachada de la casa al descubierto, en la noche habían quitado las chapas.
Continuará…

Autora -Berkanaluz-

D.R.

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EN EL DÍA MUNDIAL DE LA TIERRA -UNA LEYENDA- “LA MADRE TIERRA Y EL NIÑO DE LA PAZ”

 

-EN EL DÍA MUNDIAL DE LA TIERRA-

LEYENDA

“LA MADRE TIERRA Y EL NIÑO DE LA PAZ”

 

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En lo profundo de la tierra, cansada de esperar por los hombres, Madre, la más poderosa, la única, fecundadora de la vida terrestre, pródiga en semillas, pródiga en fertilidad, se esconde…ha tomado una decisión, en su mente se nutre  una idea, la última posibilidad, hace siglos que ella no recurría a esa idea, el último eslabón, antes de que la cadena se corte, el último eslabón antes de que ellos, los hombres se extingan…ella sufre los dolores de la indiferencia, de la codicia, del poder, pero nada dice, su permanencia, su continuidad, no están en juego, la vida de ellos si…muy pronto caerán en un abismo y ya nada se podrá  hacer.

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Es así que Madre, la más poderosa, la única, decidió disfrazarse, para comprender que había pasado con los hombres de su tierra…ellos sus hijos, aniquilaban, destruían, contaminaban todo a su paso, pero ella los amaba y los perdonaba, como hace una madre llena de amor, sufría en silencio porque el tiempo se les acababa, el sustento y las provisiones para el hombre se agotaban, ¿hasta donde llegarían ellos? se preguntaba Madre, pensando en los humanos. Ellos  no sabían, que quién no los perdonaría era el Destino…

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Ella la “Gran Madre” en un intento desesperado había ido a clamar al Señor de las Tinieblas, el más temido, el implacable, a pedirle más tiempo para sus hijos los humanos, más él, con su voz profunda le había dicho….

-No hay más tiempo….Causa y Efecto, tienen lo que han sembrado-

-¿Y tu donde vas así disfrazada?, -le pregunto el Destino a la Madre.

-Se me ha ocurrido hacer la pócima sagrada, dijo Madre, subiré a la superficie para observar que es lo que les ha sucedido allá arriba,

-¿qué? dijo el Destino, -tocarás las fuerzas sagradas para ayudarles? ¿Es que te has vuelto loca?…entonces yo mismo deberé condenarte, le dijo el Destino…lo siento, pero generarás Causa y Efecto contra tus  Ancestros Sagrados, dijo el -¡por lo tanto el tiempo de destrucción también correrá para ti!

Exclamó furioso el Destino.

-Tu sabes que si invocas la póxima sagrada estarás moviendo los Antiguos Espíritus Sagrados, aquellos que resguardan tu vida, el último umbral de tu recinto que es Sagrado e Inviolable por la maldad de los hombres, ellos no se merecen eso…ellos ya agotaron su tiempo, he sido muy paciente con ellos, dijo el Destino…esto ya ha sido hablado por el Consejo de las Fuerzas Ancestrales, el Espíritu del Agua, no soporta más su dolor, ellos lo tenían todo, abundancia, ríos cristalinos, y los humanos han contaminado todo, han convertido el agua en ciénagas malolientes, han exterminado los seres que en ella habitan, han agotado el espíritu del agua, el ya ha dado el si, para que actuemos…no ha podido soportar más su dolor al ver cuando las ballenas mueren preñadas, traspasadas por arpones, que desgarran su carne matando la semilla de su vientre,

-¿y tu quieres darles tiempo?, dijo indignado EL Destino,

-has perdido la razón Madre, continuó con voz lúgubre

-la raza humana ya está perdida, no hay más para hacer, ¿has visto lo que hacen con sus semillas?

-los llamados niños-  -¿lo has visto?- -los condenan al hambre, a las guerras, a las pestes, los maltratan, los explotan, son violados sus derechos, sus cuerpos,

-¿tu quieres que esa monstruosidad se perpetúe? –debemos exterminarlos a todos- dijo el Destino…

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Madre lloraba, era cierto lo que El decía,  ellos los humanos eran así….en algún momento habían perdido en sus vidas lo sagrado, que de seres de luz pasaron a ser fuerzas de la oscuridad, implacables, exterminadores, sin códigos…y ella lloraba, sufría por sus hijos, su raza amada, inclinó su cabeza y salió de las profundidades donde el Señor del Tiempo convivía con el Destino, ellos estaban haciendo los últimos arreglos para la gran catástrofe final, ¡si la última!…ya no quedaría ningún vestigio de la raza humana y ella moría de tan solo pensarlo…  no hablaría con nadie más, ni siquiera con el poderoso Señor de las Montañas, Él  tampoco entraría en razón, Él más que ninguno ya había desatado su furia, -odiaba a los humanos- le dijo un día a Madre y no ha  parado de explotar volcanes por toda la tierra desde entonces…

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Estaba pronta para salir a la superficie con su nuevo disfraz y recordó el Espíritu  del Aire, El Gran Espíritu, el más sagrado quizás, que representaba el Verbo Divino, La Palabra, Don que se les había legado a los humanos…pero era muy difícil dar con el, vivía elevado en los cielos, más Madre recordó a su hija predilecta, el espíritu que todo lo ve en la tierrla encargada de agudizar su mirada infinita, nada estaba oculto en la tierra para ella, sus plumas eran sagradas, sus garras eran temidas, su pico implacable, más ella esta al servicio del gran Señor de los Vientos su Padre Amado, “El Espíritu del Aire”…ella era El Águila, Madre sabía donde podría encontrarla, vivía en lo alto de la montaña, pero debería pasar por el bosque sagrado de los Robles… guardianes de la sabiduría de los árboles y guardianes del código secreto, que restaurará los bosques después del gran cataclismo…Madre tenía un gran respeto por esos seres, antiguos  gigantes bondadosos. Eran sus hermanos, ellos la visitaban en lo profundo de la tierra, sus raíces eran la compañía de Madre, en este tiempo en que prefería no asomarse a la superficie de tanto dolor que sufría…recordando su tristeza Madre dejó rodar una lágrima que cayó por el suelo y fue absorbida por las raíces del árbol Origen…inmediatamente se sintió un vibrar del suelo…y una gran voz que pareció llenarlo todo…

-¿Qué te trae por aquí Madre?…

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Un magestuoso árbol se materializó ante ella e inmediatamente Madre hizo una reverencia, solo ella podía verlo, ya que el árbol andrógino Padre Madre “El Origen” que así se llamaba, había tomado el cuerpo de luz, abandonando el cuerpo físico, por decisión del Consejo de las Fuerzas Ancestrales, para resguardar su continuidad y sus semillas, las semillas de éste árbol eran sagradas y eran los árboles destinados a acompañar el proceso de seres espirituales, como Buda, Jesús y  otros seres dispersos por el mundo que habían sido enviados por los Consejos Sagrados para quitar y redimir la maldad de los hombres sobre la tierra….pero nada había cambiado, todo seguía aún peor…Madre, respondiendo a “El Origen”, dijo…

-necesito ver a mi hermana El Águila, hija predilecta del “Señor de los Vientos, Gran Espíritu del Aire” necesito cruzar el portal del bosque sagrado para llegar a ella,

– ¿puedes pedirle al bosque que se abra y me muestre el portal, Amado Árbol del Origen?-

En verdad, Madre podía pasar por sobre todos…pero jamás rompían los códigos de respeto, todos eran iguales, ante lo sagrado…el voto de respeto jamás se había quebrado en aquel ámbito de tierras y tiempos vírgenes…

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¡Madre! dijo El Origen, -sabes que antes de tu llegar, El Águila ya sabía a que vendrías, ella es el ojo que todo lo ve y todo lo sabe, por eso los antiguos ancestros, le llamaban El Gran Espíritu y le llamaban Hermana Águila… ella me ha pedido que no te deje pasar, porque no irá a llevarle ninguna palabra tuya al Señor de los Vientos….- ¡lo siento Madre!-, dijo El Origen…-no tienes permitido el paso…los humanos han arrasado con los bosques, con las selvas, han destruido el hábitat de nuestros hermanos los animales….seres inocentes que cayeron bajo el poder despiadado del que hicieron uso los humanos, cazándolos, matándolos, exterminándolos.

-¡Madre perdona! pero ninguno de nosotros  mostrará clemencia hacia ellos, te desconocemos, ignoramos que te sucede, ¿como puedes querer perdonarlos? Continuó diciendo “El Origen” Madre se echo a llorar desconsolada,

-te diré algo dijo ella-  -algo que no le he confiado a nadie-

-hace poco tiempo mientras dormía, escuche en el silencio, en lo profundo, el llanto de un niño, éste llanto era diferente, diferente a los llantos desgarradores de los niños en las guerras, en las hambrunas, diferentes del llanto de los niños que son explotados, abusados…de lo niños que mueren en el mar sin tierra donde llegar…éste llanto era de un niño, un niño campesino que ama la tierra y me ha ofrecido su vida, a cambio de que la humanidad tenga más tiempo, el me ha dicho que puede lograr la Paz…y sabe que está pasando en la superficie de la tierra…es un niño que llora todas las noches rezando y pidiendo a sus ancestros que le escuchen, le ha pedido al  Espíritu Sagrado que proteja a su Comunidad Tanimuka…que la vida es posible aún…

-Debo encontrarlo, debo hablar con el,…

“El Origen” la escuchaba atentamente y le dijo

–ellos están perdidos y sus semillas también…dicho esto se desmaterializó y ya no volvió a hacer contacto con Madre…

Ella pensaba…¡quizás todos tengan razón…ya no hay tiempo ni esperanzas!…pero subiré a la superficie, para ver que sucedió. Y subió con su disfraz de picaflor…estuvo en un parque, en una plaza llena de humanos y nadie reparó en ella, en su vuelo, en su belleza, unas personas se abalanzaron para cazarla, los niños querían matarla…¡Dios! se dijo a si misma, debo escapar y tomar otro disfraz, se le ocurrió disfrazarse de atardecer, con bellos colores, más las ciudades parecían nidos de avispas en su vorágine, nadie contemplaba nada, nadie apreciaba un atardecer, se disfrazó de lluvia, pero en las primeras gotas, todos se escondieron corriendo, maldiciéndola, cada vez más triste Madre, se preguntaba de que modo podía saber que le sucedía a los humanos,  tomó el cauce de un río para esconderse y observar, pero pronto comenzó a quedarse asfixiada y observó que muchos humanos volcaban basura en ella, el río  se había vuelto depósito de cadáveres, los peces flotaban muertos, habían muerto por no poder respirar, el agua ya no tenía oxígeno, era una ciénaga…salió inmediatamente de ahí,

-¡buscaré el Amazonas!- pensó, en un diálogo interior, intentando comprender que sucedía, -es uno de mis pulmones allí repondré el quedarme casi sin aire, repondré mi oxígeno- pero a medida que fue llegando, no veía el Amazonas por ninguna parte, siguió recorriendo, pero no lo vio.

-¡No es posible! se dijo a si misma,-¡debe estar aquí…no puede ser, donde va a estar!-

en eso vio un orangután tirado en el camino, parecía a punto de morir,

-¿qué te ha sucedido le preguntó Madre?,

-han arrasado todo respondió el orangután, -están quemando los bosques, las selvas, comercian con los árboles muertos, venden su madera, ya han muerto muchos de los nuestros…

-¿Pero el Amazonas?-, preguntó Madre llorando y acariciando al orangután,

-lo arrasaron- dijo el con sus últimas fuerzas, -hoy queda solo una pequeña superficie-

Madre lo tomó en sus brazos y dijo

-¡hijo mío te pondrás bien!- pero ya era tarde el orangután murió en sus brazos…ella lloraba desconsoladamente, ordenó a la tierra que se abriera para recibir el cuerpo de ese inocente ser víctima de la codicia humana…

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Cuando Madre levantó su rostro y vio en que había quedado su amada Selva Amazonas, dijo para sus adentros, ¡sí ya es hora!…¡que actúe el Gran Consejo!…no puedo sostener más la clemencia para los humanos…llamó el vuelo de un águila y se elevó por las alturas, entraría a las profundidades de la tierra por el volcán dormido de Colombia…”El Escondido”…su portal de entrada, un volcán dormido aparentemente pero ella se encargaría de activarlo…hablaría con el Señor de las Montañas….¡si ya nada quedaba por hacer!…la raza humana estaba perdida.

De pronto escuchó el ruido de un tambor, parecía un ritual y ella recordó ese sonido, el de sus sueños…¡el niño!…¡lo había encontrado! El niño de la última esperanza, el que en llantos le pedía el perdón para su pueblo,

-¡bájame aquí!- le dijo al águila…y se disfrazó de serpiente para reptar velozmente por la tierra, los humanos le temían a las serpientes…en eso sintió el llanto de un niño…en una selva densa….se abrió camino….y vio un niño que cantaba una canción llorando…

“Sagrada tierra perdona. Perdónanos, nuestras manos tienen sangre porque la tierra se entreveró con ella y el hambre lleva el nombre de la muerte…somos los últimos que te imploramos, somos los únicos que te amamos, ven toma de mi, ven y yo voy a ti…¡soy el último niño Tanimuka, soy el último niño! …¡ven que soy Paloma!….me iré volando con alas de la Paz”

El llanto del niño se mezclaba con el sonido del tambor, tanto que la Madre olvidó que era una serpiente y se le acercó…

-¡niño!- lo llamó, -¡aquí!-…

el niño saliendo de su trance…abrió sus ojos y al ver que la serpiente le hablaba, le dijo ¿puedes hablar?…¡puedes hablar!..¡gritó! y tomó a la serpiente, corrió acercándose a un precipicio…impulsándose hacia el vacío, saltó gritando

-¡ La tierra me ha escuchado!

-!Yo Soy La Paz!

Madre viendo que el niño se precipitaba al abismo, lo transformó en Paloma Blanca de la Paz…Volaron y surcaron juntos los cielos de Colombia.

Cuenta la leyenda, cada vez que en algún lugar se firma la Paz entre los pueblos, el espíritu del niño “Tanimuka” y “La Madre Tierra” volando con alas al viento, surcan los cielos convertidos en Blancas Palomas… desde ese momento los espíritus sagrados del Gran Consejo de las Fuerzas Ancestrales concedieron un tiempo más para los humanos, ya que la Paz por fin estaba naciendo en la Tierra…

 Y donde estaba naciendo el Sagrado Espíritu de la Paz, ellos no podían pisar…ellos El Gran Concejo de las Fuerzas Ancestrales…jamás rompían el Código Sagrado del Respeto…y Madre ya no tendría que utilizar su misteriosa póxima…aquella la del último umbral.

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BERKANALUZ

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Las imágenes de este cuento fueron tomadas de internet y

 son parte del  arte digital de

Thomasz Alen Kopera.

Tomasz Alen Kopera

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Soy una enamorada del arte de Kopera, creo que representa de forma excepcional y surrealista la  polaridad entre el bien y el mal, la oscuridad y la luz, el amor y el odio, movilizando las energias interiores de quien contempla estas maravillosas creaciones, invitandonos a la reflexión, de reconocer los claros y oscuros que todos tenemos dentro…nuestra sombra y nuestra luz…estas maravillosas composiciones visuales, parecen eclosionar en alaridos inaudibles para el oido común, pero perfectamente escuchados por el alma, maravilloso arte de Kopera, que nos premite liberar como un tobogán esos espacios oscuros, truncados dentro de nuestra casa, la casa del alma…para que puedan colarse pequeñas rendijas de luz…

Hay un mensaje implícito en la representación de éstas formas muy inspiradoras, “a pesar de la oscuridad, aún podemos encontrar la luz”, “a pesar de la lava del volcán y del fuego…aún podemos rescatar la pureza del agua”…si abrimos los ojos y abrimos el corazón, aún en el desierto más árido, puede germinar la semilla de una flor, cuyas raíces se nutren en lo profundo de una sabiduría que nunca morirá, más allá del tiempo y del espacio y que espera agazapada para enseñarnos el verdadero  valor del amor…

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LA SUPREMACÍA DEL MIEDO

La imagen que acompaña el relato, fue tomada de internet

 CONCURSO  -HISTORIAS DE MIEDO-

ZENDA LIBROS

http://www.zendalibros.com/concurso-historias-miedo/

TITULO DEL RELATO

LA SUPREMACÍA DEL MIEDO

Morgana pidió para bajarse del auto tenía ganas de vomitar, no sabía si era por miedo a la situación que habían pasado. Thomas manejaba fuera de si, alterado…todo se salió de control, se fueron a las manos con Erick, fue una pelea encarnizada, Erick resultó maltrecho, sangrando fue hasta su auto a buscar un hacha enfurecido,  Thomas sin querer seguir por estar desarmado subió al auto y Morgana con él, eran cinco en total, Erick también estaba con sus amigos.

-¡Para el auto por favor voy a vomitar!, -le dijo, ya hacía rato se habían alejado de aquel lugar, la noche era muy oscura por ese camino, bajó del auto y se adentró un poco en el bosque, cuando de pronto el auto arrancó, dejándola -¿Qué?, ¡maldición! ¡vuelvan malditos! -gritó. Fue inútil, se perdieron detrás de la curva, divisó a lo lejos que un auto venía, su corazón comenzó a latir muy fuerte…¡y si era Erick!, seguro era él, viene a matarnos, -pensó y comenzó a adentrarse en el bosque para que no la  encontraran, sin saber cuánto tiempo pasó,  volvió a la ruta nuevamente, el auto se perdió en la oscuridad,  comenzó a caminar por la carretera, aterrada por la niebla que lo envolvía todo, alcanzó la curva y divisó las luces encendidas del auto de  Thomas, se acercó…notó que todo estaba revuelto dentro, las puertas estaban abiertas, la radio encendida. Sintió un escalofrío correr por su espalda, gotas de sudor bañaron su frente. Era Erick, seguro era él, había alcanzado al grupo sin duda con la ayuda de sus amigos.

De pronto recordó el hacha,…había sangre por todos lados… escuchó un ruido seco,… sin duda había alguien allí observándola, se olía la sangre en el aire, el corazón parecía salirse de su pecho, -¡debo escapar!, -pensó, ¿pero hacia dónde? en la carretera era presa fácil…Otra vez el ruido, algo se acercaba, sin pensarlo se metió en la oscuridad del bosque, entre árboles y matas, el terror se apoderó de ella, su pisada se escuchaba rápida, su jadeo parecía llenarlo todo, las ramas la arañaban, caía una y otra vez, su pie se torció, sintió un dolor agudo, el terror la invadía, recordó la sangre…la descuartizarían como a sus amigos, -pensó. La imagen del hacha cayendo  una y otra vez  sobre su cuerpo, mutilándola se repetía en su mente. La oscuridad era densa, llegó a un claro, divisó el contorno de una cabaña, parecía no haber nadie, empujó la puerta y se metió…No recordaba haber estado tan expuesta a la oscuridad como ahora, no se veía ni las manos… Su corazón ya no daba más agitado de correr, se recostó a lo que parecía ser una pared, escuchaba el sonido de su respiración, de pronto pareció caerle algo en la cabeza deslizándose por su cara,  algo espeso sin duda goteaba sobre ella. Recordó que llevaba un encendedor, Thomas fumaba y siempre se lo daba para que lo guardara, metió su mano en el bolsillo…-¡maldita noche de Halloween! -pensó, mientras tanto goteaba algo mojándola, se tocó el rostro, el pelo, la cara,…prendió el encendedor y cuando vio sus manos gritó horrorizada, ¡es sangre!, ahora si moriría, habían descuartizado a sus amigos y los habían llevado ahí, la sangre espesa y oscura se colaba por las maderas del techo cayendo sobre ella, gritó de miedo, de pronto se paralizó, vio luces afuera, había alguien allí…no pudo más salió corriendo, chocó contra la puerta, la abrió y sintió unos brazos que la tomaban, más ella gritaba, desesperada pateaba y gritaba, había enloquecido de terror, -¡asesinos!, ¡asesinos! -gritaba…una voz le pedía que se calmara…era un policía, ella intentaba escapar de esos brazos que la apresaban, -¡cálmese, cálmese! -escuchó,…no pudo más, se desmayó.

Le dolía todo, fue abriendo los ojos poco a poco, se intentó incorporar más no pudo, la fuerza del cuerpo no le respondió, -había muerto, -pensó. Allí estaban todos sus amigos, escuchaba sus voces…de pronto Thomas dijo -¿dónde te habías metido?, podía haberte atacado algún lobo, nosotros te hicimos una broma dejándote en el bosque…broma de Halloween…quisimos parar después de la curva, pero pinchamos…Roque se prestaba a cambiar la rueda, cuando se lastimó con el gato una pierna y sangraba mucho, buscamos por todo el auto, pero no encontramos nada con que vendarlo, debimos llevarlo a pie, volvimos hacia dónde estabas, pero ya no te encontramos, suerte que venía una patrulla que nos asistió vendaron a Roque y nos dispusimos a buscarte. Los policías conocían ésta cabaña y pensaron que quizás estabas aquí…-¿Pero y los descuartizados?, -preguntó Morgana, -¿no eran ustedes?, -¿entonces quiénes eran?

-¿Los descuartizados? -preguntó Thomas, -¡sí, los de la cabaña! -dijo ella, -goteaba su sangre sobre mi cara. Todos se miraron…de manera muy extraña…comenzaron a reír. -¡Mira que eres fantasiosa!, -dijo Thomas, -te sugestionas fácil, -agregó.

Esta cabaña pertenece a la familia Mallory, aquí guardan sus provisiones, lo que tu viste era salsa de tomate, seguro las comadrejas rompieron varios frascos antes que tu llegaras, y el líquido comenzó a gotear…-dijo Thomas. No es sangre, pero tu miedo y tu terror te hizo sentir eso, además la familia vive al lado de ésta cabaña, si hubieras seguido caminando te hubieras topado con la casa. Ellos no están, seguro que salieron por Halloween…

El miedo extremo casi mata a Morgana, la mente es capaz de crear las historias y los asesinos más reales cuando se aterroriza. Respiró aliviada, todo había pasado, todo había sido un susto de la noche de Halloween, todo fue producto de la supremacía del miedo…Ninguno se percató del brillo de algo metálico que estaba escondido en las sombras, ni del brillo, ni del extraño jadeo que se percibía…

Pasaron los días y la familia Mallory fue reportada desaparecida. La policía comenzó un rastreo por la zona encontrando cuerpos descuartizados en el ático de la cabaña contigua a la casa…hasta el día de hoy se sigue investigando que fue lo que ocurrió esa noche,…el caso fue rotulado como…”Los asesinatos de la noche de Halloween”

DANIELLA BOSSIO

DERECHOS RESERVADOS

URUGUAY

 

EL CÓDIGO DEL SILENCIO

MICRORRELATO

EL CÓDIGO DEL SILENCIO

Amanecía un nuevo día despuntando el hermoso sol en el horizonte. El Maestro se preparaba para recibir un nuevo grupo de discípulos, se preguntaba si tendría suerte, y a quién él esperaba, esta vez se haría presente…su sucesor del monasterio…

Sintió el sonido de la gran campana, signo inequívoco que ya habían llegado. Un pequeño grupo de discípulos jóvenes llegaban desde Nueva York, inmediatamente les invitó a un desayuno frugal basado en cereales, cuando terminaron el Maestro propuso que se sentaran en rueda y se presentaran todos.

Llamó su atención un joven llamado Antonio, más bien tímido y callado que se mantenía visiblemente apartado del grupo.

Al rato se había creado una atmósfera más bien distendida, el Maestro observaba a cada discípulo,  ellos hablaban entre sí…fue cuando decidió darles la oportunidad a cada uno de que le hicieran una pregunta.

Con gran paciencia el Maestro contestó todos los interrogantes de los jóvenes ansiosos.

Más no había recibido ninguna pregunta interesante, todas las preguntas estuvieron basadas en los horarios para comer, para levantarse, para asearse, etc…

Al ver que el joven llamado Antonio nada había preguntado, le invitó a participar…

Y tú  Antonio – preguntó – ¿no deseas hacerme alguna pregunta?

Antonio entonces se atrevió a preguntar,-¿cómo puedo llegar a conectarme con Dios?

A través  del silencio – contestó el Maestro.

Transcurrían los días y los discípulos esperaban ansiosos cualquier movimiento, cualquier palabra de su Maestro que los guiara hacia la iluminación.

En cambio el Maestro parecía gozar con cierta indiferencia con cierto desapego, así lo veían los discípulos. Los días pasaban y sólo compartía con ellos algunas miradas y algún platillo de arroz. Por lo demás así como llegaba así se iba…en silencio.

Los alumnos comenzaron a hacer comentarios entre ellos y a medida que pasaba el tiempo, la ansiedad se tornó en fastidio y poco a poco en rencor.

Fíjate- le decía uno al otro – hemos venido hasta aquí llenos de esperanza en busca de instrucción, pensamos que en éstas jornadas íbamos a encontrar la felicidad, la iluminación y lo que recibimos es indiferencia.

Parece como que no existimos – dijo otro, – mientras el va y viene con el rostro lleno de felicidad, nosotros cada vez nos aburrimos más, éstas tareas que estamos haciendo son absurdas, ¿porqué tenemos que plantar para comer, si en nuestras casas tenemos todo lo que necesitamos, porque tenemos que lavar la ropa y la de otros, si en nuestras casas no lo hacemos?

Yo he venido a éste retiro creyendo que iba a encontrar a un Maestro sabio – comentó otro discípulo – que nos iba a instruir por horas y finalmente me iría mejor de lo que vine, con más conocimientos y más sabiduría.

Hagamos algo – dijeron entre todos, hablaremos con él y luego nos iremos.

Y así lo hicieron, fueron a buscar al Maestro, entrando intempestivamente donde se hallaba meditando…nos has engañado – le gritaron, – tú no eres un Maestro, vinimos aquí a buscar iluminación y has abusado de nosotros. Vinimos a aprender y sólo trabajamos, nos ignoraste todo el tiempo e insististe deliberadamente en no hablarnos. ¿qué tienes para decirnos? – preguntaron…

Él los miró y vio que estaban muy enojados…no emitió juicio alguno, sólo les sonrió.

Ante ésta reacción los discípulos dijeron – nos marchamos, tú no eres un Maestro, jamás olvidaremos lo que nos has echo y además hablaremos de ti  a todo el que encontremos, le diremos lo que hemos vivido aquí y todos sabrán que tu no eres un verdadero Maestro.

Diciendo ésto se marcharon, tan impetuosamente como llegaron.

El Maestro se levantó de su posición de loto y se propuso a hacer su tarea. Todos se habían marchado, tenía que asear los lugares para esperar a los próximos discípulos.

Qué lástima -pensó,- creí que ésta vez si comenzaría la instrucción…así fue pasando de habitación en habitación del monasterio.

Hasta que de pronto al abrir la puerta de un dormitorio se encontró con un discípulo que estaba meditando…era Antonio, éste sobresaltado abrió sus ojos, y le vio…Maestro- exclamó…

¿No te has ido como los demás?, – le preguntó el Maestro –

No! – contestó Antonio.

¿Porque te quedaste?- Porque es mucho lo que estoy aprendiendo, gracias a éste silencio puedo percibir con más claridad, escucho por vez primera el latir de mi corazón y siento que estoy vivo con cada latido. También he percibido la belleza del  vuelo de la mariposa, como vive intensamente a pesar de su corta vida, he aprendido del gorrión, la forma de hacer su nido, he aprendido del lenguaje de las flores,  lo embriagante de su aroma.

He escuchado a mi corazón con atención y me ha hablado del amor, he observado a mis compañeros a través del silencio y mucho me han enseñado ellos.

Me han enseñado que cosas debo eliminar de mi vida y que cosas incorporar, como y porque no debo enojarme,  no debo prejuzgar,  no debo criticar, me han enseñado como a veces perdemos la perspectiva de la vida perdiendo la riqueza del ahora, y que muchos de los llamados problemas, se podrían evitar.

He aprendido del desapego, del respeto, del amor, de la paciencia, de la compasión de la lealtad y de la aceptación del ahora tal cual es. Y parece mentira Maestro, todo eso lo aprendí en el silencio concentrándome en mis tareas, trabajando con amor, sirviendo a los demás. Descubrí que el silencio está plagado de palabras, he escuchado la música del universo y el constante sonar de la plegaria sagrada.

Sólo que – Antonio hizo una pausa y de pronto se mostró triste…- creo que te he ignorado, continuó diciendo, – en realidad no he reparado en lo que tú hacías, no he buscado hablarte, no he necesitado tus palabras, en mi estadía aquí vine para que me instruyeras, pero cuando dijiste que a Dios se llegaba a través del silencio, sólo me limité a escuchar,  todo pareció hablarme y enseñarme.

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El Maestro se sintió conmovido y le dijo – he estado esperando que alguien apareciera al fin para ser mi sucesor en éste monasterio y tú eres ese alguien…

También llegamos a Dios a través de la paciencia y de la espera. No se necesitan muchos hablando, sino tan sólo uno que pueda escuchar con el corazón…finalizó el Maestro, haciendo una reverencia a su sucesor…el código del silencio había sido por fin develado…

Publicado por Berkanaluz

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Video Youtube

Bhutan – El Camino Medio a la Felicidad (DOCUMENTAL)

 

 

INFORMACIÓN…MONASTERIO TAKTSANG

https://es.wikipedia.org/wiki/Taktshang

 

INFORMACIÓN… BHUTAN, VIAJE AL REINO DEL HIMALAYA

http://www.nationalgeographic.com.es/viajes/grandes-reportajes/butan-viaje-al-reino-del-himalaya_6222