120 ANIVERSARIO del escritor – Jorge Luis Borges-

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“Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. 
Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. 
Esta es prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad”.

-Jorge Luis Borges-

 

-120 años-

Jorge Luis Borges considerado “un grande” de la literatura en lengua española cumple hoy aniversario de su natalicio.

Argentina 24 de agosto de 1899, Suiza 14 de junio de 1986.

Comparto algunos poemas de su autoría.

 

 

-AUSENCIA-

-Jorge Luis Borges-

Habré de levantar la vasta vida 
que aún ahora es tu espejo: 
cada mañana habré de reconstruirla. 
Desde que te alejaste, 
cuántos lugares se han tornado vanos 
y sin sentido, iguales 
a luces en el día. 
Tardes que fueron nicho de tu imagen, 
músicas en que siempre me aguardabas, 
palabras de aquel tiempo, 
yo tendré que quebrarlas con mis manos. 
¿En qué hondonada esconderé mi alma 
para que no vea tu ausencia 
que como un sol terrible, sin ocaso, 
brilla definitiva y despiadada? 
Tu ausencia me rodea 
como la cuerda a la garganta, 
el mar al que se hunde.

 

-EL RELOJ DE ARENA-

-Jorge Luis Borges-

 

Está bien que se mida con la dura 
Sombra que una columna en el estío 
Arroja o con el agua de aquel río 
En que Heráclito vio nuestra locura 

El tiempo, ya que al tiempo y al destino 
Se parecen los dos: la imponderable 
Sombra diurna y el curso irrevocable 
Del agua que prosigue su camino. 

Está bien, pero el tiempo en los desiertos 
Otra substancia halló, suave y pesada, 
Que parece haber sido imaginada 
Para medir el tiempo de los muertos. 

Surge así el alegórico instrumento 
De los grabados de los diccionarios, 
La pieza que los grises anticuarios 
Relegarán al mundo ceniciento 

Del alfil desparejo, de la espada 
Inerme, del borroso telescopio, 
Del sándalo mordido por el opio 
Del polvo, del azar y de la nada. 

¿Quién no se ha demorado ante el severo 
Y tétrico instrumento que acompaña 
En la diestra del dios a la guadaña 
Y cuyas líneas repitió Durero? 

Por el ápice abierto el cono inverso 
Deja caer la cautelosa arena, 
Oro gradual que se desprende y llena 
El cóncavo cristal de su universo. 

Hay un agrado en observar la arcana 
Arena que resbala y que declina 
Y, a punto de caer, se arremolina 
Con una prisa que es del todo humana. 

La arena de los ciclos es la misma 
E infinita es la historia de la arena; 
Así, bajo tus dichas o tu pena, 
La invulnerable eternidad se abisma. 

No se detiene nunca la caída 
Yo me desangro, no el cristal. El rito 
De decantar la arena es infinito 
Y con la arena se nos va la vida. 

En los minutos de la arena creo 
Sentir el tiempo cósmico: la historia 
Que encierra en sus espejos la memoria 
O que ha disuelto el mágico Leteo. 

El pilar de humo y el pilar de fuego, 
Cartago y Roma y su apretada guerra, 
Simón Mago, los siete pies de tierra 
Que el rey sajón ofrece al rey noruego, 

Todo lo arrastra y pierde este incansable 
Hilo sutil de arena numerosa. 
No he de salvarme yo, fortuita cosa 
De tiempo, que es materia deleznable.

 

-A UN POETA MENOR DE LA ANTOLOGÍA-

-Jorge Luis Borges-

 

¿Dónde está la memoria de los días 
que fueron tuyos en la tierra, y tejieron 
dicha y dolor y fueron para ti el universo? 

El río numerable de los años 
los ha perdido; eres una palabra en un índice. 

Dieron a otros gloria interminable los dioses, 
inscripciones y exergos y monumentos y puntuales historiadores; 
de ti sólo sabemos, oscuro amigo, 
que oíste al ruiseñor, una tarde. 

Entre los asfodelos de la sombra, tu vana sombra 
pensará que los dioses han sido avaros. 

Pero los días son una red de triviales miserias, 
¿y habrá suerte mejor que ser la ceniza, 
de que está hecho el olvido? 

Sobre otros arrojaron los dioses 
la inexorable luz de la gloria, que mira las entrañas y enumera las grietas, 
de la gloria, que acaba por ajar la rosa que venera; 
contigo fueron más piadosos, hermano. 

En el éxtasis de un atardecer que no será una noche, 
oyes la voz del ruiseñor de Teócrito.

 

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Jorge Luis Borges

¡Gracias por el gran legado que has dejado a la Literatura y a la Poesía! 

Berkanaluz

Jorge Luis Borges:

Siete Noches – ¿Qué es la poesía?

(Conferencia)

186 años de la muerte de Senaqué, el último chamán Charrúa. 

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186 años de la muerte de Senaqué, el último chamán Charrúa. 

En memoria del chamán Senaqué, uno de los últimos indios Charrúas del Uruguay, fiel hasta sus últimos minutos a su cacique Vaimaca Perú. Fue llevado prisionero a Francia junto con otros tres Charrúas, más no alcanzó a vivir más de cinco meses en el destierro, presentaba un cuadro de desnutrición severa, él había sido herido y padecía una herida de lanza en el pecho, por lo que fue internado en un hospital de Francia, muriendo cuatro días después, el 26 de julio de 1833, su cuerpo fue llevado al Museo de Historia Natural de París. Los otros Charrúas que estaban con él fueron, Vaimaca-Perú, Tacuabé y la mujer que se llamaba Guyunusa, y estaba embarazada al momento de ser apresada,

 

“Todo se parece a la tristeza
cuando la memoria recuerda
quienes estuvieron antes que nosotros,
quienes encendieron los fuegos originarios,
quienes escucharon los silencios
de las serranías,
quienes caminaron por nuestros caminos
cuando aún no estábamos,
porque no habíamos nacido.
Los imaginé gloriosos,
forjadores de la identidad
de sentirnos uruguayos,
jamás hubiera imaginado,
que el final de aquellos tremendos indios,
fue tan solo un número,
extraños especímenes
de un museo lejano,
jamás hubiera imaginado
que los que aquí nacieron,
que los que aquí forjaron
día a día sus horas,
terminaran tan lejos
en un forzado destierro,
obligados a tormentos
peor que los animales
que son condenados a un circo”.

Berkanaluz

Hoy recordé unas estrofas que recitábamos en mi escuela y eran parte de una hermosa poesía, perteneciente al poeta uruguayo Fernan Silva Valdez.

 

EL INDIO

 

Venía
no se sabe de dónde.
Usaba vincha como el benteveo,
y penacho como el cardenal.
Si no sabía de patrias sabía de querencias.
Lo encontró el español establecido:
pescador en los ríos, cazador en los bosques,
bravío en todas partes y cerrándole el paso
con arreos de guerra, vivo o muerto;
siempre como un estorbo, siempre como una cuña
entre él y el horizonte.
Modelado en barro de rebeldías,
pasa como una sombra, desnudo y ágil,
por los senderos ásperos de la Leyenda.
Esbelto, musculoso, retobado en hastío,
entre el cobre y el rojo estaba su color;
una señal de guerra le hacía punta a su instinto
y entonces, por sus venas
en vez de correr sangre, corría sol.
Estético instintivo
se ponía en el rostro los más vivos colores,
y en la cabeza plumas, como las aves bellas;
si el exceso de adornos no lo hacía más indio
cuanto más se adornaba se sentía más hombre.
Señor de la comarca,
por un pleito de caza con la tribu vecina
blandía su coraje afilado en el viento;
como los troncos de la flora indígena
era dulce por fuera y era duro por dentro;
su única dulzura temblaba en su lenguaje,
como en las ramas de la flora india
tiemblan las pitangas.
Vadeaba los arroyos en canoas;
entraba a las querencias de las fieras
o ambulaba durante varias lunas
en una aspiración horizontal
-curtido de intemperie,
rojo de sol o húmedo de tormentas-
en los días rayados de chicharras
o en las noches tubianas de relámpagos.
La conquista española enderezó sus rumbos:
y las tribus que erraban por rutas diferentes
se ataron en un haz, alrededor de un jefe,
para rodar a un tiempo como las boleadoras.
No sabía reír ni sabía llorar;
bramaba en la pelea como los pumas
y moría sin ruido, cuando mucho
con un temblor de plumas, como mueren los pájaros.

Autor -FERNAN SILVA VALDEZ –
Uruguay
(1887 – 1975)
Imagen de la red
El chamán Senaqué
https://www.flickr.com/photos/57126282@N06/13064961774

 

Este es un sentido tributo poético para los Charrúas del Uruguay que fueron exterminados sin tener a nadie que los defendiera, sin tener a nadie que intercediera en su causa.
La causa de ser los legítimos dueños de sus territorios junto con los otros pueblos originarios.

Berkanaluz

 

“Las naciones salvajes no se exterminan. Se las reduce, se las catequiza, se las hostiliza también, cuando hay que defenderse de ellas. Hacerlas desaparecer de sobre la faz de la tierra con una matanza calculada, y eso usando de traición y de perfidia es un crimen espantoso, un delito de lesa humanidad que debe sublevar contra él a todas las almas honradas y justas, y a todas las conciencias cristianas”.

El Defensor de la Independencia Americana, 30 de diciembre de 1848   

https://es.wikipedia.org/wiki/Matanza_del_Salsipuedes

 

 

Un final muy triste tuvieron los últimos cuatro Charrúas.
https://aphu.org.uy/2013/04/12/los-ultimos-charruas-infamia-a-la-francesa/

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RECUERDOS

Arte -Carlton Alfred Smith- (1853-1946)

Colección privada Sotheby´s  London

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RECUERDOS

 

Hermosa pintura, evoca a las mamás de antes, cuando las mujeres aún no nos habíamos emancipado.
Recuerdo de pequeña, a mi adorable madre y a las madres de mis amigas, siempre estaban en sus casas contentas, o quizás tristes (pero no se les notaba) no tenían tiempo ni para la depresión, ni para enfermarse, eran el faro que iluminaba, eran la chispa que encendía el día, ellas no decaían, eran su propio dínamo, con energía siempre extra, y si caían, inmediatamente se levantaban porque el mundo giraba en torno de ellas, siempre estaban prontas, con sus delantales puestos, dispuestas a afrontar cualquier tarea que requiriese su pronta intervención, siempre estaban dispuestas para coser el botón caído, para acompañar a sus hijos a las escuelas, cocinar, etc, y solucionar cualquier problema que pudiera acontecer, parecía que la pobreza no las vencía, no conseguía doblegarlas, ellas trabajaban hasta el cansancio y más, eran las últimas en acostarse y las primeras en levantarse, usaban sus cabellos cortos por no tener tiempo para cuidarlos, sus casas siempre olían a cebolla recién cortada, olían a comida fresca, a pan casero calentito y también olían a amor y a atención, ese era su bello e inigualable perfume, el secreto inmortal de aquellas mágicas casas.

Tocábamos sus manos y eran ásperas curtidas por el trabajo del día, ellas no se detenían ante nada. Mi madre lavaba las sábanas blancas y las extendía por el pasto, las exponía al sol y luego les echaba agua, ella decía que así se blanqueaban mejor. Aún hoy de forma nítida recuerdo esos días soleados y primaverales, con las sábanas blancas recostadas sobre el verde pasto, un bello espectáculo que guardan la memoria de mis retinas, símbolo del amor delicado y abnegado, símbolo del amor por la perfección que tenían nuestras madres, aún con bajos recursos. Luego planchaban largo rato esas pesadas sábanas blancas de lienzo y algodón.
A pesar de la agotadora jornada y de las cansadoras tareas del día, ellas siempre tenían un espacio para tejer la “bufandita”, o el par de medias de lana que obsequiaban al más necesitado de la familia. Todo pasaba por las manos de nuestras abnegadas madres.
Recuerdo que ir a jugar a la casa de alguna de mis amigas, entre otras cosas significaba el ritual de compartir la merienda de la tarde, y allá venían las madres con los platos llenos de pasta frola, bizcochuelos, galletitas, todo hecho por ellas. Mis amigas y yo llegábamos transpiradas de tanto correr por las calles, de tanto trepar árboles, de tanto jugar a la mancha y a la escondida, y nos hacían lavar las manos y refrescarnos antes de merendar.
Las niñas lucíamos saludables, y si nos enfermábamos nuestras madres nos hacían quedar en la cama, como fuese, (en mi caso era bastante difícil) mi madre me llenaba la cama de revistas “Recreo” las de -recorta y pega- pero igual era difícil mantenerme quieta.
¡Como se extrañan las madres de aquella época! “Doña María”, “Doña Elvira” “Doña Ana” “Doña Daisy” (mi madre) las “viejitas de hoy”, si es que aún queda alguna viva, ellas “las madres de aquellas épocas” sostuvieron el mundo, y fueron el símbolo de la abnegación callada y silenciosa, ellas tuvieron una importante misión y fue nada más y nada menos que nutrir las almas de la familia, nos enseñaron el ritual del alimento compartido, el hacerlo día a día en la mesa todos reunidos, todos nos mirábamos a los ojos, nos reíamos, peleábamos, soñábamos, en las familias estaban los malhumorados, los locos, los risueños, los callados, los populares, los raros, los buenos, y los no tan buenos, pero todos tenían su espacio en la mesa, eran las mesas familiares, estaban los abuelos, a veces también estaban los tíos “solterones” de la familia, que todos miraban de reojo, pero nadie quedaba afuera, tampoco el que llegaba de improviso, se armaba otra mesa, otro mantel y listo, “avanti” a almorzar o a cenar, y todos sabían de todos…tan cercanamente.
Creo que cuando estas incansables “mujeres madres” fueron extinguiéndose de a poco, el mundo fue muriendo poco a poco también con ellas, ¡ay como las extrañamos queridas madres!
¡Ningún mal superaba la paz de sus presencias en nuestras vidas!
La madres de hoy estamos liberadas, somos más independientes, utilizamos más plástico en nuestros cuerpos y en nuestras compras, “utilizamos y tiramos “(utilizamos todo lo que nos agilite el proceso) lo que nos proporciones más tiempo para nosotras, vamos al club, apenas repasamos los deberes de nuestros hijos, (por falta de tiempo)…corremos de aquí para allá, tratando de ganar tiempo al tiempo, siempre estamos impecables en ropa, en zapatos, en peluquería, somos empresarias, trabajadoras, profesionales, somos independientes, olemos siempre a perfumes, la impecabilidad nos etiqueta, y la soledad también, interiormente tenemos esa sensación de haber perdido algo, y quizás no sabemos bien que es, pero como una primavera que se extingue poco a poco, nos deshojamos en el viento, sin querer mirarnos al espejo, ese espejo que refleja a nuestros hijos, que ya no juegan en las calles, que siempre enferman, que sufren de soledades, que se amparan en el mundo inexistente de los celulares, no queremos vernos en ese espejo que contamina el mundo de plástico, porque se fue el tiempo para nutrir, para cocinar, para atender, no queremos reflejarnos en esa pérdida de territorio interior que padecemos nosotras las mujeres de hoy en día.
Las madres de antes nos enseñaron lecciones que eran tesoros sagrados, eran nuestras brujas buenas, ellas mantenían un círculo, que nosotras rompimos con el afán de buscar nuestro lugar preponderante en el mundo, un círculo de poder siempre tiene que tener ese -ser especial- que mantiene los hilos unidos, tejiéndolos continuamente, e ir hilvanando los puntos que se escapan, como un mandala circular, como un atrapa sueños, el círculo genera poder, genera energía, cuando se rompe el círculo todo es caos, todo es desorden. Nuestras madres eran las chamanas que alimentaban el círculo, ese mismo círculo que nosotras, las mamás de hoy quisimos romper.
Las mujeres perdimos nuestro espacio sagrado, creímos que ganábamos “ese espacio” dejando toda la tradición de lado, y percibimos a nuestras madres, como “presas y víctimas” de un sistema, que en verdad era -un espacio sagrado- que no supimos apreciar, nunca las pensamos libres, amando, nunca las pensamos abnegadas, felices, las percibimos sometidas, bajo el peso del yugo, pero creo que eran más felices que nosotras hoy en día, una felicidad que no podemos alcanzar aún con nuestra más preciada libertad, y creo que la cárcel de nuestras madres (si alguna vez tuvieron una), fue más auténtica, más llena de peso y contenido, que nuestra cárcel hoy llamada “libertad” pero tan vacía de todo, lamentablemente las mujeres cambiamos aquellos espacios seguros, por la libertad de <otro espacio> un espacio que nos deja expuestas a un mundo caótico y cruel que nos absorbe sin compasión, y que nos deja agotadas y frágiles, por más fortaleza que queramos demostrar, el círculo se ha roto y nosotras hemos perdido también nuestra autoridad, aquella autoridad que tan solo el silencio y la abnegación pueden dar.

Hoy los hombres no nos dominan ni controlan, hoy conquistamos la igualdad de género, ellos cocinan, lavan,  cuidan de los hijos como nosotras, y las mujeres trabajamos como ellos, hemos logrado independencia y portamos nuestra bandera con orgullo, el orgullo de una gran conquista, y las mujeres respiramos aliviadas…¿o no?, creo, -no sin un poco de tristeza y nostalgia- que algo se ha perdido en el tiempo, algo irreparable e irrecuperable, un tesoro que se ha perdido en el fondo del océano del tiempo, algo que nuestra generación ha tenido el placer de poder vivenciar, el sentir, el recibir la abnegación, el amor y el silencio con que trabajaban aquellas (nuestras) madres.

Ya más nunca volverán, ellas como las abejas trabajaban incansablemente sin recibir remuneración, pero lo hacían con la certeza de que el beneficio no era solo para si mismas, trabajaban con la certeza de que su tarea era algo importante, único e irremplazable, porque era en pos del bienestar de una comunidad, (su familia) porque al fin y al cabo “ser una comunidad” era el significado de lo que las familias reunidas eran antes.  
Hoy flotan en un mar enrarecido nuestros vínculos, “nuestra comunidad”, la comunidad familiar luce desmembrada, flotando entre las ocupaciones, los hijos, los trabajos, los problemas, el tiempo que se va aceleradamente, junto con el plástico tirano que contamina sin piedad y los celulares que se ocupan de dominar, controlar y “pseudo solucionar” nuestras vidas y amistades, todo esto consecuencia de haber perdido nuestro tiempo de nutrir, desde lo profundo, desde la raíz.
Se perdió “la madre abnegada” en el tiempo, ya no está su magia, para enlazar los puntos que se escapan, ya no está su paciencia y su legítimo amor, necesario para mantener cerrado el círculo, y poco a poco el sistema colapsa sin volver atrás. 

Recuerdo todo esto y puedo evocarlo, porque también existió un mundo sin internet, sin selfies y con muchos abrazos, más que abrazar los cuerpos, las madres abrazaban las almas…y era esa sensación las que nos protegía, la sensación de que, <pasara lo que pasara en el mundo> la presencia de nuestra madre era un lugar seguro donde habitar.
En fin, una hermosa pintura que movió la fibra sutil de mis recuerdos y disparó mis sentimientos y emociones de antaño, recuerdos que afloraron desde el profundo pozo del olvido.
Berkanaluz  D.R.

http://www.berkanaluz.wordpress.com
La imagen fue tomada de internet

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-Día internacional del niño africano-

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-Día internacional del niño africano-

 

 

 

 

Los pensamientos del líder Mandela, trascienden el tiempo y el espacio, han construido y seguirán construyendo un mundo mejor!

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“No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que se trata a sus niños”.

 

“Que reine la libertad. El sol nunca se pone en tan glorioso logro humano”.

 

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión”.

 

“Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por cómo trata a los que tienen poco o nada”

Instituciones que ayudan a los niños de África

 

https://cooperacioambalegria.co/author/cooperacioambalegria/

https://plan-international.es/nuestro-trabajo/por-paises/africa

http://www.africaarcoiris.org/

https://www.unicef.org/spanish/emergencies/southernafrica/

https://www.savethechildren.es/publicaciones/infancias-robadas-2017

https://www.humanium.org/es/ninos-huerfanos/

 

https://www.facebook.com/anjarloven/

 

RETRATO DE UNA MADRE

“Dedicado a mi madre y a todas las madres del mundo”.

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13-5-2018

DÍA DE LA MADRE

 

Texto perteneciente al obispo chileno 

Ramón Angel Jara

 

RETRATO DE UNA MADRE

Hay una mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor, y mucho del Angel por la incansable solicitud de sus cuidados; una mujer que siendo joven tiene la reflexión de una anciana, y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud; la mujer que si es ignorante descubre los secretos de la vida con más acierto que un sabio, y si es instruida se acomoda a la simplicidad de los niños; una mujer que siendo pobre se satisface con la felicidad de los que ama y siendo rica daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud, una mujer que siendo vigorosa se estremece con el vagido de un niño y siendo débil se reviste a veces con la bravura del león; una mujer que mientras vive no la sabemos estimar, porque a su lado todos los dolores se olvidan, pero después de muerta, daríamos todo lo que somos y todo lo que tenemos por mirarla de nuevo un sólo instante, por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus labios…

De esa mujer no me exijáis el nombre si no queréis que empape de lágrimas vuestro álbum, porque ya la vi pasar en mi camino.

Cuando crezcan vuestros hijos, leedles esta página, y ellos, cubriendo de besos vuestra frente, os dirán que un humilde viajero en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para vos y para ellos, un boceto del retrato de su madre.

Autor 

-Ramón Angel Jara-

La imagen fue tomada de internet

Obra  -La Inocencia-

Artista  -William Adolphe Bouguereau-  Pintor francés. (1825-1905)

 

 

LA MUSICA, MEDICINA PARA EL ALMA

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María Damiani / ¿Hay algo que se pegue más que una buena melodía?

La música, medicina para el alma

Desde el año 1500 aC ya había constancia de la influencia de la música sobre el cuerpo humano considerándola como un agente capaz de curar el cuerpo, calmar la mente y purificar el alma.

Los griegos de la Antigüedad dedicaron gran atención a la música no sólo como instrumento para la educación sino como un recurso estimulante que mejora los estados anímicos, la memoria y la concentración.

Aristóteles fue uno de los que realizó notables aportaciones sobre la naturaleza del sonido y sus efectos sobre las emociones, el carácter, el comportamiento y la salud. El poder terapéutico de la música es incuestionable.

Pero, ¿por qué se conceptualiza la música como un alimento para el alma?

En este caso, la palabra alma se puede asociar a la consciencia, al interior de cada uno.

La música favorece la relajación, aleja los malos pensamientos y sumerge a las personas en un estado de armonía mental. Se puede decir que es un alimento que trae alegría, paz, expectación de lo bueno, y la belleza del sonido penetra en lo más profundo del ser.

Actualmente, la musicoterapia como disciplina de salud se ha extendido alrededor del mundo.

El Prof. Dr. Rolando O. Benenzon define la musicoterapia “como una psicoterapia que utiliza el sonido, la música, los instrumentos corporo-sonoro-musicales para establecer una relación entre musicoterapéuta y paciente o grupos de pacientes, permitiendo a través de ella mejorar la calidad de vida y recuperando y rehabilitando al paciente para la sociedad”.

La musicoterapia reduce la ansiedad a través de la música y sus componentes. Esto aumenta el optimismo, promueve la calma y hace que los pacientes se olviden de la mayoría de sus problemas tantos físicos como emocionales, sociales y cognoscitivos.

¿Qué es lo que hace que la música tenga un efecto sanador?

La armonía, la melodía y el ritmo tienen un efecto curativo. Escuchar música puede llevar a uno a alturas de belleza y revelación espiritual. De igual forma, contribuye a la espiritualización del pensamiento en la vida diaria y a mantener una atmósfera elevada que ayude a mantener sano el ambiente. La música resulta inspirativa y acerca a la conexión con todo lo divino, lo supremo, permitiendo llegar a un mayor entendimiento de las ideas del Alma.

La escritora Mary Baker Eddy valoraba la música y destacó en uno de sus libros, Escritos Misceláneos que “la música es la armonía del ser; mas la música del Alma aporta las únicas melodías que conmueven los acordes del sentimiento y despiertan las cuerdas del arpa del corazón”.

Puedes sentir la música en tu corazón y dejar penetrar esa armonía en el fondo mismo de tu ser. Así te sentirás sano.

María Damiani escribe acerca de la salud y el bienestar desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en España. Email: spain@compub.org Twitter: @compubespana

FUENTE  http://www.noticiaspositivas.net

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