DE LA VERDAD

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“Cuando el corazón es superado por el alma,
hasta el acto más sencillo se transforma en extraordinario.
Berkanaluz
-DE LA VERDAD-
De la verdad nacen
las hojas de un libro
alimentando la tierra
de palabras,
de la necesidad
las abejas
fabrican
el elixir sagrado de las flores,
de la tristeza
nace la lluvia
cuando la sed de la tierra
la reclama,
la alegría nace
de la sonrisa de los niños
recordándonos
como debemos ser
aún de adultos,
la utopía nace
del aburrimiento
de las horas
que desesperadamente buscan
un motivo en el presente
para vivir cada segundo
sembrando esperanza,
el grito nace
de la sublimación del silencio
agotando su calma,
las raíces nacen
de la necesidad del árbol
por dar su vida
a la sombra,
a la semilla,
a los nidos de los pájaros,
el abrazo nace
donde se terminan las fronteras
y el único camino que nos queda
es amarnos.
La vida nace
a cada instante,
cuando todo se comprende
pero nada se sabe.
Y todo lo que es
no significa nada
o quizás todo,
tal vez tan solo sea
nuestro corazón palpitante
el único pulso comprendido
por nuestra naturaleza errante.
“El sol fue creado para abrazar el nacimiento de un átomo de luz, al igual que la música ha sido creada para dar testimonio del exquisito sonido de la tierra ante el silencio inmutable de las esferas cósmicas del inconmensurable universo”.
Daniella Bossio
(Berkanaluz)
Imagen de la red
Artista -Alphonse Osbert-
Pintor simbolista francés
alumno de Léon Bonnet
(1857-1939)
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LOS MÁGICOS PORTADORES DE LETRAS

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LOS MÁGICOS PORTADORES DE LETRAS

 

Fuimos eternos, discurrieron los siglos lentamente mientras ellos nos contemplaban acunados dentro de nuestros espacios en blanco, llevamos en nuestras venas amarillas el indiscutible paso de los años, entre cada punto y coma nuestro, una pausa de la eternidad ha descansado, heredamos el amor, los miedos, el silencio, la fantasía, heredamos la lágrima, la emoción, los recuerdos antiguos, heredamos lo bueno y lo malo, muchas veces fuimos un regalo envuelto en papel, hecho de ilusión y de sorpresa. Heredamos las voces implacables de los poderosos dictadores, fuimos las memorias de los mártires, registramos las huellas de las antiguas mitologías, difundimos la enseñanza de las ciencias, en nosotros se ha resguardado la huella de todo lo creado, fuimos los portadores de la sagrada alquimia de los dioses, algunos nos han temido y nos siguen temiendo, como si nuestras letras se convirtiesen en disparos provenientes de armas letales, es cierto que combatimos la ignorancia del mundo, pero sin armas, a nosotros se nos han confiado todas las religiones de los hombres y hemos guardado en nuestro interior todos los idiomas existentes en la tierra.
Fuimos arrasados por las aguas del diluvio, pero sobrevivimos, acuñados en las piedras, perecimos en el fuego voraz de Alejandría, y volvimos a renacer en miles de bibliotecas desperdigadas por el mundo como si de semillas al viento se tratase, estuvimos en la soledad de las cárceles, alimentamos la fantasía de los niños, les enseñamos las historias antiguas a los pueblos. Les contamos del arte, de las fotografías, les enseñamos de la existencia de todas las cosas.
Pero en el silencio de la noche, amamos las manos que nos han escrito entre lágrimas y quimeras, amamos los que soñaron y construyeron los sueños, los que edificaron las palabras que no se han comprendido fácilmente, amamos la palabra que ha quemado con verdades profundas la ignorancia, la palabra que ha denunciado el dolor de los pueblos, la palabra que ha amado hasta quedarse sin nombre, la palabra que ha detenido la injusticia, que se ha comprometido, amamos la palabra que le ha enseñado a los niños el respeto y el amor por el prójimo en un tímido cuento, amamos la palabra que ha dejado hasta el alma asomada a la muerte y no ha temido al abismo y no ha temido a la hoguera, amamos la palabra que no ha esquivado la lava, ni ha evadido el ciclón.
A veces nuestra palabra ha sido rechazada, repudiada, ignorada, pero también ha sido aclamada, trascendida, venerada, hemos estado en los últimos momentos de las vidas, excomulgando la muerte. Hemos registrado en nuestras páginas las más altas fuentes del dolor, como las catástrofes y las guerras, hemos celebrado el milagro de la vida en los nacimientos, defendimos las causas más loables, hemos difundido la compasión y el respeto en el mundo, defendimos los bosques, los mares, y la tierra.
Fuimos quienes resguardamos la voz herida del poeta, que ha muerto y renacido en cada verso y tanto ellos, como nosotros los libros, sobrevivimos a todas las tragedias, porque también como los poetas fuimos tan solo tiempo vencido apresados en una hoja en blanco, fuimos tiempo herido a merced de las memorias que jamás han podido encontrar el olvido.
Fuimos eternos, solo la llegada de la tecnología ha podido vencernos, hoy los libros somos impulsos electrónicos, atrapados dentro de una fría red, impersonal y desconocida, hoy ya no somos la hoja encuadernada tomada entre las manos con cariño, hoy nosotros desconocemos a nuestros dueños, nadie nos obsequia y menos prestarnos, todo fluye en completo silencio dentro de esta red, escondiendo un mundo inquietante y siniestro donde una jauría de lobos roba las letras sin compasión, donde dedos desconocidos copian y pegan, o descargan sin respetar el noble trabajo del escritor, como una alta traición robándole los ingresos.
Hoy ya nada es, el poeta llora en silencio frente a una pantalla rectangular, extraña la hoja inmaculadamente virgen, así como nosotros los libros, extrañamos sus manos, que nos sostenían para no caer.
Nuestro nombre “Libro”, deriva del latín “Liber”, inicialmente significaba <parte interior de la corteza de ciertos árboles>. Hoy nuestra casta se apaga de a poco como una pequeña luz, que las próximas generaciones ya no volverán a ver.

Hoy ya nada es, ni el árbol que se extingue, ni la hoja, ni el libro que no ha podido sobrevivir, el poeta duerme soñando con poder escribir sobre una hoja en blanco, el árbol sueña con un libro que nacerá de su corteza y el libro sueña con poder sentir aquellas manos sosteniéndolo y ni uno ni otro pueden juntarse, ni uno ni otro pueden protegerse de la inminente extinción.
Si los mágicos portadores de las letras se extinguen, ya no nos quedará visión y el mundo quedará sumido en las obscuras letras del dolor indescifrable.
Como un aquelarre sin sombras, ya no existirán ojos, ya no existirán manos, ya no quedará tiempo para leer de la manera tradicional, de la manera en que el mundo lo ha hecho siempre, ya nada nuevo acontecerá si los mágicos portadores de las letras mueren, porque los libros son aquellas cosas inertes que se han convertido en silenciosos seres, vibrando gracias a un pequeño átomo de conciencia, ellos son quienes abrazamos al anochecer, quedando luego suavemente posados en nuestras mesas de luz mientras dormimos y al despertarnos esperan con ansias que los volvamos a leer, son incondicionales amigos que jamás nos dejarán de querer, embriagándonos con su aroma a tiempo y a tinta, deleitando nuestro intelecto cuando fijamos nuestros ojos en ellos, regalándonos mundos sublimes, mágicos, intemporales, donde todos es como debería ser, un regalo del tiempo para ayudarnos a crecer.
Sin importar la temática del libro, dentro de él existe un corazón que no quiere dejar de latir, con su aguda visión siempre nos va a enaltecer, y nos va a hacer sentir el latido del mundo, este extraño pero maravilloso mundo, en el cual hemos nacido, que con sus luces y sombras nos ha de llevar a volar entre las fronteras del bien y del mal. Viviremos y nuestra vida irá pasando como las paginas de un libro, contando nuestra historia, y luego partiremos como un libro que se deshojará en el olvido.
“Porque nosotros somos la raíz, el árbol, y la hoja registrando cada detalle de nuestra vida en el libro sagrado del destino, quedando éste resguardado en la biblioteca indestructible de un tiempo llamado eternidad”.

Berkanaluz
D.R.
http://www.alasrotaspoesia.blogspot.com
http://www.berkanaluz.wordpress.com
La imagen fue tomada de internet.
Artista -Igor Morski-
Diseñador gráfico, ilustrador digital,
Polonia (1960)
https://www.facebook.com/IgorMorskiArt/

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NOS DIJERON

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NOS DIJERON

 

Nos dijeron que los pájaros
ya no anidaban en los árboles
y no les creímos,
nos dijeron que la lluvia era ácida
que quemaba la piel
y no les creímos,
nos dijeron que la luna de sangre
presagiaba una profecía
y no les creímos.
Nos dijeron que los ríos se secaban
y solo quedaba el barro
y no les creímos,
nos dijeron
que el agua estaba putrefacta,
que las raíces muertas de los árboles
flotaban con olor nauseabundo
y no les creímos,
nos dijeron que el eje de la tierra
estaba cambiando
y no les creímos,
nunca les creímos,
y nos reímos en sus caras,
nos dijeron que las escrituras
anunciaban un virus letal
y no les creímos.
Y llegó como la noche sin anunciarse,
llegó trayendo el cáos y el miedo,
llegó encerrando nuestros sueños,
llegó controlando nuestras pisadas,
llegó ahogando nuestras palabras
detrás de una tela blanca,
llegó deprisa
hiriente,
sin compasión,
llegó el lobo aullando
y mostrando sus garras,
tomó por sorpresa al peregrino
gritando éste desesperado
al borde del abismo
con su alma desolada,
¡no quiero morir!
¡no quiero morir!
no quiero morir,
proclamando un instante más
para su vida,
su deseo es poder contemplar el mañana,
¡quiero vivir!
gritó con todas sus fuerzas,
¡quiero vivir!
¡quiero aprender a volar
junto a una bandada de pájaros libres!
El grito del peregrino
se convirtió en un desgarro,
y de la grieta salió una luz.
Una voz llenó el espacio
diciendo…
grita peregrino,
libera tu dolor
y entrega tu desnudez
al cielo.
Que el nuevo amanecer
te encuentre fortalecido
y que hayas ganado la batalla.
Levanta tu cruz
y confía,
tu triunfo
llegará indefectiblemente
cuando despunte en el nuevo día
la sanadora luz del alba”.

Daniella Bossio
(Berkanaluz)
Imagen de la red
Artista -Cristian Schloé-

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Arte -Christian Schloe-

Canción -Smaointe- (2009 Remaster)

-ENYA-

Desembarco de los 33 Orientales

DESEMBARCO DE LOS 33 ORIENTALES EN PLAYA

-LA AGRACIADA-

19 DE ABRIL de 1825

Conmemorando 195 años

 

Nos enseñaron
de pequeños Patria,
pero por 15 años
solo tuvimos muerte.
Hasta que un día la marea
nos trajo al hombre
que iluminó el horizonte
jurando lealtad a su bandera.
Recordando por siempre
los símbolos Patrios
y sus héroes.
Fueron 33,
como la edad de Jesús
que juró en la cruz
liberarnos de la muerte.
Fueron 33 hombres
y su arrojo valiente,
en playa La Agraciada
juraron “Libertad o Muerte”.
Fueron 33 almas
atestiguando valentía,
Patria en la sangre
por siempre,
por siempre
“Libertad o Muerte”.
“Sabremos cumplir”
juró el Presidente
y hoy en playa La Agraciada,
lo confirmó nuevamente.
Berkanaluz

Imágenes de la red

Foto Presidencial –Gastón Britos-

 

El Presidente del Uruguay en playa La Agraciada hoy conmemorando 195 años del Desembarco de los 33 orientales.

“Libertad o Muerte”

 

JUNTOS

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Éramos algo más que tres millones,
éramos chiquitos en tamaño,
pero grandes en sueños
y no lo sabíamos.
No supimos a tiempo
cuanto amábamos
nuestras cosas
hasta que las perdimos.
Y aunque no perdimos el día
nos atrapó la obscuridad,
y aunque tratamos
de no perder la sonrisa,
la tristeza se quedó asomando
en nuestras almas.


Éramos algo más que tres millones,
divididos
por los cuadros de futbol,
por la religión,
por las ideologías,
éramos algo más que tres millones
hasta que un día aprendimos
que aunque todos tomábamos mate
no compartíamos las tortafritas,
y llegaron las carencias para enseñarnos
disfrazadas de virus.


Éramos algo más que tres millones
pero aún éramos hermanos divididos
y tuvo que llegar la hora
de no poder comer
con nuestra propia cuchara,
y tener que pedir la del otro
para poder alimentarnos.


Éramos algo más que tres millones
y aunque estábamos hechos de barro,
no nos resquebrajamos con la sequía,
ni desaparecimos con la lluvia,
hasta que descubrimos
que nuestra hermandad tenía,
algo más que la tierra
de la cual estábamos hechos,
tenía además
algo de paja,
algo de piedra,
y una bandera con la fuerza de un sol,
y que eso se llamaba “garra charrúa”.


Un día después de la tormenta
amanecimos tomados de las manos,
y aunque no lo comprendimos,
en vez de separarnos
solo quisimos abrazarnos.


Éramos algo más que tres millones,
aunque éramos pocos
supimos tomar
grandes decisiones,
no nos pudo vencer un virus,
pero nos venció el amor
y la solidaridad
por nuestros hermanos.


Éramos algo más que tres millones,
éramos grandes
pero no sabíamos cuanto
hasta que comprendimos que solos
no podíamos,
que se necesitaban
la fuerza de todos los brazos.

Daniella Bossio

Imagen de la red

 

Tema musical -Solo le pido a Dios-

Músicos -Lucas Sugo, Martín Piña, La Dupla, Ángela Leiva, Nestor Valsi, Gonzalo Duarte, Schubert Rodriguez-